¿Teleestudias o teletrabajas?

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Internet es el gran catalizador de la última revolución en el mundo laboral. Analizamos los efectos colaterales de cambiar la corbata por el pijama.
 

No me digas lo mucho que trabajas. Háblame de lo mucho que has hecho.
James Ling. Empresario.

La reciente noticia de que Marissa Mayer, flamante nueva directora general de Yahoo!, ha prohibido fulminantemente el teletrabajo dentro de su empresa, ha caído como una bomba. “No quiero más vagos en pijama”, parece que ha declarado como explicación, en un alarde de tacto. ¿Se trata de una inteligente medida para espabilar a los empleados, hacer piña y mejorar su productividad o, por el contrario, es un golpe en la mesa de una joven recién llegada a la que el puesto le viene grande?

Parece una decisión valiente, no exenta de riesgo. Es una disposición tan tajante que se puede volver en contra de Mayer, que por otro lado, y pese a ser rubia, no tiene un pelo de tonta. ¿Qué le ha llevado entonces a ordenar una acción tan impopular? Desde luego, la situación de su empresa, que en los últimos años ha visto cómo sus inmediatos competidores la han ido superando en su propio terreno. El fichaje de una de las directivas estrella de Google, su más directa competencia, se hizo con el objeto de crear una catarsis interna y de impulsar hacia arriba la hasta entonces renqueante acción de la compañía. Esto último se ha conseguido, incluso antes de que Mayer se incorporara oficialmente a su puesto (estaba de baja por maternidad), pero para lo primero no basta con una adecuada gestión, además hay que tomar medidas drásticas que pongan a la empresa en el foco de atención mediático. Dicho y hecho.

Ahora bien, Yahoo! No es una empresa cualquiera: su filosofía, desde que los jóvenes Jerry Yang y David Filo la crearan en California hace casi veinte años, ha sido la de generar un clima de trabajo dinámico y abierto para sus empleados, estrategia que ha sido remedada por muchas otras start-ups de Sillicon Valley. Pero es que además, Yahoo! es una empresa de Internet. ¿No es entonces un contrasentido el evitar que tus empleados se beneficien de una de las grandes ventajas de la Red? ¿Es congruente esta política con la filosofía de la empresa?

Quizá en los últimos tiempos, algunos empleados hayan abusado de este beneficio social, pero pienso que las mejores soluciones nunca están en el blanco ni en el negro, sino en una posición intermedia. La razón principal por la cual se llega a tomar esta decisión es aumentar el control sobre el empleado. Y esta es una medida un poco siniestra.

Veamos algunas de las ventajas que el teletrabajo ofrece:

  • Se ganan horas al día, al no tener que sufrir atascos a diario. Esto revierte en un estado anímico mejorado.
  • Se deposita confianza en las personas. Normalmente esto motiva para bien.
  • Supone un ahorro de costes, tanto para la empresa como para el trabajador.
  • Hace que se concilie mejor la vida familiar con la laboral, especialmente para las madres.
  • Se acabaron esos jetas que tan solo hacen como que trabajan y que aguantan en la oficina hasta cinco minutos después de que se larga el jefe.
  • Si la negociación económica para incorporar a un candidato se atasca, siempre es bueno echar mano del teletrabajo para añadir un incentivo más.
  • Facilita en muchos casos la expansión de la empresa, al no necesitar una oficina física en una nueva localidad.
  • Los empleados están más comprometidos con su organización.
  • Al no necesitar vivir en la misma ciudad en la que se encuentra la sede de la compañía, es posible seleccionar mejores plantillas.
  • Si no se tiene que madrugar tanto, se está menos cansado a lo largo del día, lo que revierte en una mayor productividad.
  • Al realizar el trabajo en un entorno más relajado, se estimula la creatividad.
  • La sociedad también se beneficia, al haber menos vehículos en las carreteras y menos congestiones, lo que se traduce en menores índices de estrés y en una mejora para el medioambiente.
  • El café de casa es mucho mejor que el de la máquina de la oficina.
 
Pero no nos olvidemos de que no todo es de color rosa:
  • Puede ser más fácil escaquearse de las tareas.
  • Para hacer equipo, es preferible el contacto directo.
  • La interacción directa fomenta además el intercambio de ideas.
  • Al no tener una presencia física dentro de la sede, se pierde visibilidad, y por tanto, posibilidades de promoción personal.
  • Es difícil montar una reunión de urgencia.
  • Con dispositivos como los smartphones y no moviéndote de casa, hoy en día es difícil trazar la línea entre cuándo te estás dedicando a tu empresa y cuándo a tu vida personal.
  • En casa no se liga nada.
 
Lo dicho, nada es blanco o negro. ¿Qué tal un sistema mixto en dónde puedas trabajar la mitad de los días remotamente y el resto en la oficina? Aunque el sistema perfecto no existe, para mí éste es el ideal: Se ofrece flexibilidad al trabajador, se atrae el talento y se hace equipo. El tiempo dará y quitará razones, pero creo (y espero) que el teletrabajo es una tendencia en alza para los próximos años, a pesar de los Mayers del mundo.
 

Autor

The Joker

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Comentarios

Luis

14/4/2013
orta alerta.
Es necesario tener disiplina con uno mismo en el trabajo hogareño, no solo para no distraerse del trabajo, tambien para no engordar sin medida...

MANUEL GARCÍA CASADO

15/4/2013
¿Teleestudias o teletrabajas?
Lo primero que me llama la atención es que se diga en el reportaje que no se puede realizar una reunión de emergencia. ¿Qué no se puede? ¿Y las videoconferencias para qué están?

Otra cuestión que me llama la atención... ¿Qué no se puede controlar al empleado?
¿Y los sistemas que pueden saber cuando estas conectado a la web de la empresa o al sistema que tengas en el trabajo para realizar tu labor? Eso existe aunque no se como se monta. Pero ellos si lo saben.
¿Qué no se pueden saber ciertas cuestiones? Entonces ¿Cómo si queremos sabemos si le ha llegado un e-mail a una persona, e incluso si lo ha leido (por lo menos abierto)? Hay también sistemas que cuentan el tiempo que estás conectado con el sistema para trabajar.

Y para terminar: Obligatoriamente estar trabajando ciertas horas al día (de tal hora a tal hora) obligatoriamente (serían las horas centrales de una jornada) y el resto organizarte tu por tu cuenta.

Todo con volver a estudiar la situación y los avances en la tecnologia, etc. es suficiente si se hace bien y no precipitadamente.

¡Señorita piense antes de decidir tan radicalmente y deje que decidan también los demás si quieren ir a la oficina o trabajar en casa!
No todo se puede hacer en casa, pero muchas cuestiones si.

piterhc07

16/4/2013
Opinión personal
Hola a todos,

Cuando vi el artículo me llamo mucho la atención puesto que mi trabajo es de una forma que denomino "Freelance" o "Teletrabajo", trabajo para una empresa donde se me considera como un trabajdor "fijo" con nómina y todas las prestaciones que un trabajdor requiere, pero mi trabajo lo hago desde casa o desde cualquier lugar donde exista un punto de acceso a internet, en base a mi experiencia trabajar a distancia

ernestosoto

23/4/2013
disciplina de todos
Y no solo es tu propia disciplina, sino tb la de las personas que vivan contigo en casa. Es habitual que como trabajas en casa, todos piensen que siempre estás disponible. Constantes interrupciones y si tienes hijos todavía la cosa empeora.