Vivir de rentas y vivir del capital

Reunión con gente conocedora del mundo de Internet. El presidente de una gran compañía confiesa -en plan amigo- que de los miles de millones de pesetas confiados por accionistas y financieras lleva gastado un 70 por ciento. Siguen las pérdidas, se agota la caja y no está el mercado para pedir más financiación

Receta: hay que disminuir costos. Gente a la calle, ahorro en proveedores, nuevo plan de negocio, más modesto y más ajustado al mercado. Se impone una férrea política de control de gasto; el mercado no presenta el cariz que hace un año le auguraban.

Un contertulio saca a colación las ideas de la economía tradicional y pone un ejemplo oído en sus años infantiles.

- Mi abuela -dice tiernamente- era cosechera de aceite y distinguía perfectamente el futuro de quienes vivían de las rentas respecto a quienes lo hacían del capital.

La buena mujer explicaba que quien vivía de las rentas mantenía incólume el capital y podía perpetuarse en su modelo de existencia. Quien vivía del capital podía seguir adelante cada vez en una mayor penuria, hasta el agotamiento del mismo.

Es la primera reflexión de una mañana invernal, en la que la ciudad parece dormida tras las fiestas de Navidad, y envuelta en un halo neblinoso.

En mi deseo de aprender algo más de este difícil mundo en que vivimos, donde se ha tachado de ignorante a quien defendía la visión de la abuela, aprovecho para leer algún comentario sobre la materia y entro incluso en uno de los foros abiertos donde se analiza, juzga y pronostica sobre el futuro del mercado de Internet.

Mi pudor, mi reflexión socrática, me impide participar pontificando sobre materias de las que otros hablan con una inmensa alegría, en un extraño espanglish con el que sospecho que a veces encubren sus propias carencias o intentan apabullar a quien opina de otra forma.

En estos ambientes hay una clara bipolarización de opinadores. Los clásicos suelen llevar la voz de la experiencia, ajustada a la economía tradicional. Recuerdan un eslogan básico: La empresa que obtiene beneficios es aquella que gasta menos de lo que gana.

Los más forofos de la nueva economía estiman que para sacar beneficios hay que ganar notoriedad, por ello es básico invertir en imagen, para recuperar en negocio; algo urgente ahora cuando hay una inmensa potencialidad de futuro.

Entre unos y otros hay un sinfín de matizaciones. Unos afirman que lo básico es tener las ideas; otros que la financiación, aquel habla del plan de negocio, el otro de la opinión del gurú; muy pocos de la gestión.

Se cumple hoy un año ahora de la fusión America Online-Time Warner. Hace un año la capitalización global de ambas ascendía a 350.000 millones de dólares; hoy son 180.000 millones… Ha habido un gran cambio en el mercado. ¿Se acuerdan de cuando la capitalización bursátil de Terra era mayor que la del BSCH?

En los debates la gente se pregunta si ha acabado el boom de Internet, mientras afloran las noticias de dificultades de múltiples grandes de este sector.

Y la respuesta, en mi humilde opinión, es que el mercado de Internet tiene futuro; mucho futuro, aunque los negocios exitosos no serán sino aquellos que se ajusten a modelos de la economía tradicional.

Todos podemos hacer un bellísimo plan de negocio. Muchos consultores se han especializado en ello; vivían de aportar ideas a un capital que no quería quedar fuera de la nueva economía, un capital que ha pagado cifras desmesuradas por ideas o por empresas aparentemente bien dirigidas a los nuevos mercados.

Pero al final las realidades son obstinadas. Pese a brillantes planes de negocios, el mercado está ahí. No se equivoca el mercado, se equivoca el plan de negocios. Se impone un realismo, para algunos costoso.

Han sobrado expertos de pacotilla y han faltado gestores, o al menos se ha dado muy poca voz a los gestores.

La abuela de mi amigo ya decía que es imposible vivir mucho tiempo sólo del capital.

Compartir