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Sass es el preprocesador de CSS más utilizado, una herramienta prácticamente indispensable para desarrolladores frontend.

En el mundo de las hojas de estilo en cascada una herramienta que llegó para quedarse definitivamente son los preprocesadores. Dentro de todos los preprocesadores CSS, el más utilizado es Sass.

Sass es una especie de lenguaje relacionado con CSS, que permite extender las posibilidades de las hojas de estilo, permitiendo hacer uso de múltiples atajos que facilitan la escritura del código y la productividad de los profesionales. Paralelamente, trabajar con Sass y preprocesadores en general facilita el mantenimiento del código CSS, algo que resulta muy importante cuando el proyecto es mediano o grande.

Existen dos lenguajes para trabajar con Sass:

  • Scss: que es un lenguaje muy parecido al propio CSS, extendiendo su funcionalidad.
  • Sass: que difiere más del estándar en cuantao a sintaxis.

Los diseñadores por lo general prefieren usar Scss, ya que pueden reaprovechar mejor sus conocimientos de CSS y permiten disponer de un código más parecido a lo que sería el estándar, lo que facilita el mantenimiento e incluso la migración del código CSS a Scss o viceversa. En todo caso, ambos lenguajes se engloban dentro del preprocesador y los flujos de trabajo son los mismos.

Entre otras posibilidades, Sass permite:

  • Usar variables
  • Realizar cálculos con operadores
  • Anidar selectores para escribir menos código
  • Usar funciones para no tener que repetir el código similar
  • Separar el código del proyecto en varios ficheros para un mantenimiento más sencillo.

Más información:

¿Es Sass una tecnología a considerar actualmente?

CSS ha avanzado mucho en los últimos años y algunas de las ventajas que nos ofrece Sass y otros preprocesadores, que motivaron la gran acogida por parte de los desarrolladores, ya están incorporadas en el lenguaje.

Entonces, ¿qué tan relevante es Sass para el desarrollo actual? ¿Merece la pena utilizarlo? ¿Merece la pena dedicar el tiempo a aprenderlo? La respuesta depende mucho de a quién le hagas la pregunta, porque hay motivos tanto como para seguir adoptando Sass como para no.

Aprendizaje de Sass

Aprender Sass no es difícil. Con lo que sabes de CSS y un poquito más eres capaz de usar sus ventajas. Por ello, la inversión de aprender a usar la herramienta es sin duda pequeña para los beneficios que nos sigue aportando.

Funcionalidades acogidas por CSS

Aunque las variables de CSS ya están completamente soportadas, así como cálculos sencillos usando calc, Sass continúa aportando diversos extras interesantes, como la anidación de estilos (también está llegando a CSS), los mixins o la posibilidad de concatenar diversas hojas de estilo en un único fichero.

Esto hace que, aunque CSS haya mejorado, Sass sigue teniendo sentido actualmente. Con el tiempo es posible que este panorama cambie, pero los estándares siempre van despacio, mientras que Sass ya lo ofrece.

Herramientas Similares a Sass

Actualmente algunas herramientas del ecosistema de frontend como PostCSS han adquirido bastante fuerza y consiguen aportar beneficios similares, y algunos más que no están incluidos en Sass.

Sin embargo, lo cierto es que entre las herramientas más habituales de CSS por parte de los desarrolladores Sass es líder indiscutible, tanto en términos de usuarios como en términos de satisfacción por parte de éstos.

Compilación de Sass

La única desventaja que podríamos achacar de manera objetiva a Sass es que nos agrega la complejidad de la compilación. Es innegable que significa un paso adicional a los flujos de desarrollo frontend.

No obstante, es también muy destacable mencionar que la mayor parte de los proyectos frontend modernos requieren compilación de los distintos assets, como el Javascript o la optimización de los archivos como imágenes o SVG. Es por ello que, aunque Sass nos obliga a compilar el código para producir el CSS estándar, lo cierto es que ya estamos necesitando compilar otras piezas del software, por lo que esta desventaja se mitiga mucho.

En conclusión, es cierto que podemos encontrar motivos para no usar Sass, pero todos ellos tienen contrapartidas que nos ofrecen argumentos a favor. En términos objetivos, Sass sigue siendo una herramienta extremadamente usada y los desarrolladores que lo usan siguen apoyando la tecnología, por lo que podemos decir que merece la pena seguir confiando en ella.

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