El 11 de septiembre en Internet

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El ataque a las Torres Gemelas ha tenido consecuencias en todos los ámbitos de la vida humana: en las bolsas, en los viajes aéreos, en las libertades y… ¡como no! En Internet.
El hecho de que unos individuos utilizaran las propias aeronaves de las grandes compañías aéreas como elemento de ataque a la potencia hegemónica reveló la fragilidad de una civilización construída sobre mil engranajes imposibles de predecir, que pueden quedar fuera de control de los poderes políticos y económicos.

En la Edad Media se decía que el aire de la ciudad hacía al individuo libre. En la actualidad, podríamos decir que el aire de la ciudad hace al ciudadano invisible. En las megalópolis, el anonimato del individuo le permite operar con relativa calma y tranquilidad para atentar contra la legalidad en la que se desenvuelve.

El problema se plantea ahora cuando -escarmentados por unos hechos como los del 11 de septiembre- los gobiernos de todo tipo de estados pretenden ejercer un control más efectivo sobre la vida de los ciudadanos.

Hace pocos días, en París, la organización Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunció en un informe titulado "Internet en libertad vigilada", los golpes asestados a la libertad en la red desde los atentados de las torres gemelas.

La situación es inquietante "porque, además de a los países enemigos de la libertad de expresión, internet ahora tiene que enfrentarse a una nueva amenaza procedente de las democracias occidentales", dijo el secretario general de esa organización, Robert Ménard.

El representante de esta organización defensora de la Libertad de Prensa intervino a pocos días del primer aniversario de los atentados y recordó que la cruzada antiterrorista y los excesos que provoca "tienden a colocar a Internet bajo la tutela de los servicios de seguridad".

RSF sostiene que la red soporta duramente los "daños colaterales" causados por el aluvión de medidas de seguridad. Han sido amputadas libertades digitales fundamentales. Los países tradicionalmente denunciados por no respetar los derechos humanos y la libertad de expresión, sobre todo, han aprovechado la campaña internacional contra el terrorismo para reforzar sus dispositivos policiales y legislativos contra Internet y acentuar la represión de los disidentes. Además, numerosos países democráticos han aprobado leyes y medidas que están a punto de poner a la red "bajo la tutela de los servicios de seguridad".

Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia, Alemania, España, Italia, Dinamarca, el Parlamento Europeo, el Consejo de Europa y el G8 (los siete países más industrializados y Rusia) han disminuido las libertades digitales en los últimos meses.

Entre las medidas denunciadas figura la conservación generalizada de informaciones sobre correos electrónicos recibidos y enviados y las páginas consultadas en la red, lo que convierte a los proveedores de acceso a internet y a los operadores de telecomunicaciones -según la propia definición de Reporteros sin Fronteras- en "auxiliares de la policía. Todos los ciudadanos están teóricamente bajo sospecha".

Lo que está claro es que con las trabas crecientes, el sector tecnológico y el de internet no podrán liderar la economía.

Hace días, el diario El País, tambien trató de este asunto, recordando que muchos gobiernos, tras el 11-S, miraron hacia Internet y las tecnologías de la información mientras enarbolaban el estandarte de la lucha antiterrorista. "EE UU primero y la Unión Europea después se han amparado en esta cruzada para adoptar medidas legislativas en el territorio digital que aumentan el control y la vigilancia sobre las comunicaciones electrónicas".

Amparados en el estandarte de la lucha antiterrorista, apenas ocurridos los atentados del 11-S, los ministros de Interior de la Unión Europea insinuaban su intención de "equilibrar la protección de los datos personales y los requerimientos de las fuerzas de orden público para acceder a los datos en investigaciones criminales".

Luego llegaría el aluvión de legislaciones encaminadas a que los proveedores de acceso a Internet almacenasen los datos de las comunicaciones que pasaban a través de ellos.

El País, recuerda que en España "a partir del próximo octubre los datos de conexión y tráfico en Internet de cualquier internauta deberán quedar registrados por un periodo máximo de 12 meses (y un periodo mínimo sin concretar) para su utilización en el marco de una investigación criminal o para la salvaguarda de la seguridad pública y la defensa nacional, según la Ley de Internet. Esto significa que cuando alguien se conecte a Internet su número de teléfono, su conexión IP y el tiempo de su sesión quedarán grabados. Aprobada en junio, la española Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y Comercio Electrónico estaba destinada a regular los negocios en la Red, pero a última hora se introdujo una enmienda sobre retención de datos en las comunicaciones por Internet".

"Todo esto es un intento por establecer una arquitectura que permite una vigilancia habitual del internauta, esté o no envuelto en actividades criminales… Es una amenaza para el futuro de Internet, una invitación para la creación de un Estado policial digital', criticaba recientemente Marc Rotemberg, director del Electronic Privacy Information Center, e investigador de la Georgetown University.

El problema es que la merma del derecho de la privacidad no sólo limitará la libertad de expresión en la red, sino que influirá en otros campos… alguno de los cuales puede ser clave. Y me refiero en especial al financiero y al comercial.

¿Hasta que punto para salvaguardar la seguridad nacional, defensa, seguridad pública, se están arbitrando instrumentos de control que van a provocar el retraimiento del ámbito de internet? ¿No habría que alertar del peligro de matar moscas a cañonazos?

Es interesante recordar unas declaraciones de Manuel Castells, uno de los grandes expertos mundiales en la Sociedad de la Información, que ya advirtió apenas dos meses después de los atentados del 11-S de los riesgos de convertir Internet en una especie de Minitel.

Castells advirtió ya en noviembre pasado, en la presentación de su libro Galaxia Internet, que existían pretextos más fuertes que la pornografía infantil para intentar que Internet deje de ser Internet. Los gobiernos -dijo- no pueden controlar Internet, "ya que atentaría contra la libertad de expresión y es célebre una sentencia de EE UU que recuerda que aún reconociendo que Internet fuera un caos, los ciudadanos tienen derecho constitucional al caos".

El experto dijo que mediante intervenciones jurídicas y tecnológicas, los estados podrían convertir Internet en un Minitel, "la red primitiva creada por el gobierno francés, integrada por terminales tontas y con un centro inteligente controlado por el Estado".

Autor

Ana Alvarez Sanchez

Directora de contenidos de EstiloyModa.com

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Comentarios

angela

04/11/2004
me parece que en parte usa , tuvo culpa en lo sucedido l 11 de septiembre ,por que elos en especial sus gobernantes han humillado,apoderado y otrs cosas mas que casi todo el mundo los odia por ser tan igreidos.

santiago

15/4/2011
11 de septiembre
???? podran ?????? ??? ??????? ????? seguira ???? - ????? ?? ???? ?? ?????? preparense U. E. E. ??? ????? ??? traicionara ???.