¿Recargos por pagar por Internet?

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La venta o contratación de servicios por Internet supone un ahorro para las empresas que ofrecen esos productos o servicios, sin embargo, muchas veces se penaliza al cliente online.
Estoy un poco dolido y por eso escribo este artículo. Se preguntarán por qué. Resulta que soy un profesional de Internet, con varios años de experiencia en el sector, y no entiendo cómo ciertas empresas penalizan a los usuarios de sus páginas web. ¡Así no vamos a llegar a ningún lado!

Me explico con más detalle. Resulta que el otro día fui a comprar un billete de autobús en una empresa española a través de su página web y cuál es mi sorpresa cuando veo que realizan un recargo por realizar la compra en la web. El recargo no es mucho como para no realizar la compra, pero suficiente para ofender a un usuario habitual de Internet.

Entiendo que realizando una compra por Internet estamos ahorrando costes a las empresas que ofrecen los productos o servicios. Si los usuarios compran por Internet un billete de autobús, están ahorrando a la empresa el trabajo de atender a los usuarios en taquilla. Ello conlleva que sean necesarios menos empleados y menos puestos físicos para taquillas, ahorrando sueldos, espacio e infraestructura. Por otra parte, las personas que compramos por Internet estamos beneficiando a otros usuarios, porque ayudamos a descongestionar las taquillas.

En general, entiendo que al comprar un billete por Internet todo son ventajas para la empresa y otros usuarios. La única desventaja es que la empresa tiene que realizar una inversión económica para poner en marcha y mantener la página web. No obstante, hay que remarcar que un puesto de trabajo es mucho más caro de mantener para una empresa que el valor de una web y su mantenimiento.

Si hablamos de una tienda de productos en Internet, también queda claro que resulta más económico para la empresa que ofrece el servicio, porque se ahorra el coste de un local comercial, que suele ser bastante más elevado que el mantenimiento de una web.

La razón probable por la que las empresas realizan un recargo es el desconocimiento. Posiblemente entienden que ofrecer servicio de venta por Internet les cuesta una inversión adicional y pretenden repercutir el coste de la página web entre los usuarios que la utilizan. Pienso que esto es un error, porque hoy, ofrecer servicios por Internet, no significa un valor añadido para el usuario, sino una necesidad de una empresa que desee ocupar un puesto adecuado dentro del mercado.

Pensemos en las compañías aéreas de bajo coste, como Easyjet. Uno de los puntos clave de estas empresas es que sólo venden sus vuelos a través de Internet, ahorrando así gran cantidad de gastos derivados de la gestión de la empresa. El cliente es el que tiene que elegir sus fechas y horarios, cancelar o modificar las reservas, siempre a través de Internet. Así estas compañías están ahorrando mucho dinero y llegando a un gran público. Internet es bueno para Easyjet, así que estoy seguro que también lo será para compañías de transporte de viajeros españolas.

Pero conociendo un poquito el mundo empresarial y sabiendo por qué criterios se mueven los empresarios, uno puede llegar a suponer que la razón de penalizar a los usuarios de Internet es otra. Pensemos en una empresa medianamente grande, que puede vender un mínimo de 1.000 billetes de autobús por semana, si por cada uno cobra un recargo de un euro, tiene 1.000 euros adicionales cada semana. La cifra no es muy elevada para una empresa grande, pero creo que aun así nadie podría hacerle un asco.

He realizado una pequeña búsqueda en diversas grandes empresas de transporte de viajeros españolas. Desgraciadamente, veo que es muy corriente el cobro de una tasa por gestión del billete electrónico. Alsa cobra 60 céntimos de euro por billete. Auto-res cobra 90 céntimos por billete emitido en Internet. Cabe señalar que esta locura por penalizar al usuario de Internet no es un denominador común en todas las empresas españolas. Por ejemplo, RENFE (empresa de transporte de viajeros por tren) no cobra ninguna tasa adicional a los usuarios, de modo que el coste del billete es el mismo que si se comprara en taquilla.

Así pues, desde aquí hago un llamamiento a la cordura y lanzo mis deseos para que estas empresas se lo piensen antes de penalizar a los usuarios que les están ahorrando costes. Por otra parte, a nosotros como desarrolladores nos queda la labor de informar a nuestros clientes y sugerirles modos de trabajo que no penalicen a los usuarios de Internet que, en definitiva, son los que nos dan de comer.

Autor

Miguel Angel Alvarez

Miguel es fundador de DesarrolloWeb.com y la plataforma de formación online EscuelaIT. Comenzó en el mundo del desarrollo web en el año 1997, transformando su hobby en su trabajo.

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