El cazador cazado

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Repaso a la historia del P2P, y en concreto al programa Kazaa.
Internet es un mundo nuevo. Tan solo estamos comenzando a atisbar todas las posibilidades que puede ofrecernos para el futuro. En cierto sentido, podríamos compararlo con la construcción de una nueva ciudad en el lejano oeste: hay ciudadanos honrados que instauran sus negocios, forajidos sin escrúpulos que aprovechan el vacío de poder, jueces que elaboran las leyes sobre la marcha y autoridades que no saben muy bien que hacer ante la vorágine de nuevos delitos que se comenten a diario.

Sin embargo, una de las diferencias principales reside en que, mientras en el oeste el ferrocarril conectaba poco a poco muchas de estas nuevas ciudades, con Internet se puede viajar por todo el planeta a la velocidad de la luz y sin dejar apenas rastro. Se necesita un ejército de John Waynes para intentar poner orden en este mundo incipiente.

Y en estas estábamos cuando un buen día llegó a "Internet city" una caravana de nuevos colonos que montaron unas redes revolucionarias que se llamaban P2P (Peer to Peer) y que podían poner en contacto a todos los habitantes de la ciudad para intercambiar archivos protegidos por copyright sin que el sheriff ni los potentados locales (véase discográficas, empresas de software o distribuidoras de cine, por citar a unos pocos) pudieran meter mano.

Pero en la ciudad sin ley tampoco se sabe muy bien quienes son los buenos y quienes los malos. Los más críticos con las discográficas arguyen que éstas han estado viviendo durante años a costa de los músicos, a los que ceden las migajas del negocio, algo así como los indios a los que desalojan de sus tierras por una mísera compensación.

Resultado: los habitantes de la ciudad están encantados intercambiando ficheros gratis como locos, las discográficas ven como se arruina su modelo de negocio y los legisladores asisten perplejos a una batalla en la que han de intervenir preservando los derechos de los usuarios y a la vez poner freno a este expolio constante para las empresas (que dicho sea de paso, además pagan sus impuestos).

Así que, después de arduas batallas judiciales, los "colonos P2P" empiezan a sufrir las primeras bajas (Napster, Audiogalaxy…); pero a rey muerto, rey puesto, y aquí es donde entra en escena la empresa australiana Sharman Networks y su célebre programa P2P Kazaa.

Los "Kazaadores" funcionan de modo similar a sus predecesores, pero tienen la precaución de instalar su sede social en una isla del Pacífico, favoreciéndose de un sistema más laxo en materia legislativa. Compañías de todo el mundo han volcado su ira judicial contra Sharman Networks, sin éxito por el momento.

Les va tan bien a los señores de Sharman Networks que han empezado a descuidarse y cometer errores: para sacar aún más provecho de la publicidad, su principal fuente de ingresos, se les ocurrió introducir un programita espía dentro del Kazaa, que vigila los movimientos de sus millones de usuarios por la red para aumentar la eficacia publicitaria, producto de la segmentación.

Esto ha gustado muy poquito a la gente de Internet city como es obvio, así que el día que un hacker independiente ruso (de nombre Yuri, para más señas) desprotegió el Kazaa, nadie lo vio con malos ojos.

…excepto Sharman Networks.

Ahora, cualquiera se puede bajar una versión "no autorizada" sin programas espías ni publicidad, llamada Kazaa Lite. Sharman Networks no ve un euro con la nueva versión y le está pasando exactamente lo mismo que les pasa a las empresas que le vienen demandando: el cazador kazaado. Visto desde fuera, es algo verdaderamente aleccionador.

Hasta aquí el penúltimo capítulo de la historia de Internet city, la ciudad sin ley. Qué vendrá después no lo sabemos, pero mejor que no intentes jugar con la independencia de sus habitantes, o te puede salir el tiro por la culata.

Así que yo que tú no lo haría, forastero…


To be continued…

Autor

Juan José Palacios Valdecantos

Consultor de Marketing independiente

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Comentarios

Alberto

27/1/2004
No estoy de acuerdo en que a los autores, Disqueras, Etc se les este robando por decirlo de algún modo, por medio de los programas P2P o por medio de piratas, pero también hay que pensar que todo tiene un origen y ese origen es el alto costo que tiene los artículos como DVD´s, CD´s, Software etc. por ese motivo empiezan a existir las trampas y las bajas por que se busca algo económico algo que no perjudique a tu bolsillo, estamos hablando de que en México Un CD o DVD anda entre los 150 y 300 pesos al publico cuando por medio de un pirata te sale de 10 a 30 pesos y por medio de un P2P te es totalmente GRATUITO. Entonces es ahí donde todas las compañías que salen afectadas por piratas o P2P deberían de pensar en la baja de costos de sus productos. Ya que pienso que cualquiera pagaría un CD de 60 pesos Original con excelente calidad que uno de 30 pesos que posiblemente salgo raro, O pagar el que sale raro por 30 pesos que gastar 120 pesos o 300 en un disco.

Es mi humilde opinión.

Sonia Ortega

04/2/2004
El problema no es lo que ganen las discograficas, sobre esto podria publicar un articulo. El problema es que la gente no se molesta ni en pagar en los sitios de descargas legales, en los que el cd o la cancion resulta mas barato que en las tiendas, incluso te dan la opcion de comprarte una sola cancion, es un sistema que tiene que evolucionar, pues todavia tiene muchas deficiencias a mi gusto.
La gente no es consciente de que una cancion cuesta dinero, hay una produccion y una promocion que hay que rentabilizar y eso nadie lo tiene en cuenta, es mucho mas sencillo pensar que las canciones nacen en las ramas de los arboles.

Hernán Beati

07/2/2004
Ley 1: Todo lo que se lea en una pantalla será siempre factible de copiarse.
Ley 2: Todo lo que se escuche por un parlante será siempre factible de copiarse.
Ley 3: El P2P no va a parar jamás.
Ley 4: Los autores "famosos" y "millonarios" deben cambiar su visión de lo fácil que les es hacerse ricos, gracias al marketing de las discográficas y las editoriales. Un músico puede vivir sobradamente del dinero de sus shows en vivo, y usar la música que deja descargar gratuitamente como promoción de sí mismo. Lo mismo vale para un escritor: gana fama, posibles buenos contratos para escribir en medios, etc.
Las discográficas y editoriales están condenadas a desaparecer, como desaparecieron los escribas que transcribían uno a uno los libros manuscritos... Ya pasó su tiempo, su utilidad.
Vamos hacia una música y una literatura sin intermediarios, del autor al usuario.
Para ejemplos, ver www.rubenblades.com o las experiencias de Pérez Reverte y Stephen Hawkins...

Melómano

11/10/2004
Creo que está bien que un artista VERDADERO pueda vivir decentemente con su trabajo y así debe ser, pero la figura que tenemos actualmente es a verdaderos aficcionados que son sobreproducidos pos las disqueras para montar un negocio pingüe y vivir de las regalías por años, si no fíjense solamente en los grupos de "rock" pseudo rebeldes que por décadas han fabricado sobre todo las disqueras estadounidenses, una porquería. Aquellos artistas que tienen verdadero talento y calidad arrastran multitudes de seguidores a sus presentaciones en cualquier caso y pueden ganar lo suficiente si le dan duro por unos diez años ¿o acaso el resto de la gente no debe trabajar durante treinta años para jubilarse? Lo que pasa es que las disqueras han establecido una forma distorsionada y grotezca de ver el negocio: el típico "entonador" de melodías baladíes que pega con un éxito de "canción chicle" y vive de ésa "creación" por el resto de su vida. Para fatalidad de nuestros oídos y paciencia.
Por lo demás la descarga "ilegal" es un excelente medidor de a demanda y éxito de un artista popular, la mejor prueba es que aún ahora continúa circulando abundante material de toda clase de Los Beatles o Joan Manuel Serrat por nombrar artistas emblemáticos que ya tienen más de cuatro décadas de carrera. El mundo de Internet refleja su vigencia, producto de sus buenos trabajos. Todo un desafío para los jóvenes artistas que se quieren dedicar en serio a la actividad. Las disqueras no pueden forzar al respetable público no sólo a comprar sino a aceptar lo que a ellos se les ocurra que es bueno en términos de música. Y creo que es lo que más les duele.

JAVIER

07/1/2007
No hay nada que haga más daño a la cultura que la ignorancia y no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Yo soy compositor, como otros miles y no soy interprete, es decir, mi trabajo no consiste en DAR CONCIERTOS, de modo que dificilmente podría ganar dinero así. También soy letrista y no puedo ponerme en un concierto a pasarle la letra a un cantante a modo de apuntador.
¿Ese que dice que vivamos de la música en directo ha oido hablar de lo que es un arreglista? ¡Que ignorante!
A mí hacer una canción me lleva más de 15 días a 12 horas de trabajo diarias, no tengo contrato de ningún tipo, ni paro, es más, en siete años no he conseguido colocar una canción en ningún sitio (te permito el recurso fácil de decir lo malo que debo ser) y algún cretino se piensa que los autores se hinchan a ganar dinero y que la música debería estar a su entera disposición.
No pienso trabajar gratis jamás para nadie, ni en música, ni en nada.
¿Pero que se han creído? ¿Es que el fontanero regala su trabajo? ¿Es que los que piensan así son ONGs y no necesitan dinero para vivir?
Ya está bien, que no tenéis ningún derecho a disfrutar del trabajo de los demás gratis solo porque internet os dé la posibilidad de hacerlo sin ser juzgados por ello porque os escondéis detrás del anonimato.
¿Qué hariais algunos si no existiese la policía?
Por cierto, alguna página web que se anuncia como "no soy pirata", muestra con insistencia una ley que dice que todos tenemos derecho a la copia privada siempre que no sea con ánimo de lucro y esto realmente es así, pero es LA COPIA PRIVADA DEL DISCO QUE PREVIAMENTE HAS COMPRADO PAGANDO LOS DERECHO DE AUTOR y no en una jodida manta o traficada en P2P.