El Expreso Multimedia

Un vistazo al presente y en muchos casos el futuro, de Internet: los sistemas multimedia, comentando los diferentes formatos existentes para cada propósito.
Internet es joven y, en consecuencia, no resulta difícil echar una mirada atrás y ver qué forma tuvo en sus comienzos, en aquella época en que, por ejemplo, Netscape tenía la hegemonía de los navegadores y no estaba amenazada de muerte, como ocurriría en un futuro inminente, por una empresa que en aquel entonces ni siquiera confiaba en el desarrollo potencial de la Red; Microsoft demostró en aquella época una completa falta de perspectiva a corto plazo, desmintiendo de esta forma tan flagrante que su señorío financiero sea producto del talento intuitivo de Bill Gates.

Desde luego que las cosas han cambiado muchísimo desde aquellos primeros años noventa. Si ayer el código html y poco más confería sentido a las páginas web, hoy incluso el sitio más sencillo suele recurrir a lenguajes específicos y algunas capacidades multimedia. Y es que actualmente no basta con tener un navegador ubicado en el ordenador; también se debe instalar un gran número de plug-ins que, por cierto, tienden a multiplicarse con el tiempo, aun cuando muchos de ellos centralizan funciones de terceros: por ejemplo, QuickTime o RealOne interpretan los archivos Macromedia Flash. Hasta tal punto es necesario disponer de estos programas adicionales, que algunos navegadores, como Netscape, automatizan su instalación en el proceso de instalación general de la aplicación. Sin ir más lejos, Java -desterrado de Windows-, Flash y Winamp vienen de serie.

Pero, ¿podemos vivir sin plug-ins? No es una buena idea. El futuro de Internet es multimedia y necesitamos soporte para los nuevos medios que se ponen a nuestro alcance. Los estándares de uso son varios. Para música, el éxito del formato mp3 ha sido descomunal, y en realidad cualquier programa de reproducción musical, e incluso visual, lo soporta. No así mpg, desbordado por los tres grandes reyes de la multimedia visual en Internet. Mov, de QuickTime; rm/ram y distintas extensiones de Real; y wmv/asf y otras extensiones de Windows Media Player, basados todos ellos en tecnologías de flujo, lo cual implica una visión más o menos estable en tiempo real a través del web. En otro sentido también es destacable el formato PDF de Adobe, posiblemente el segundo tipo de archivo para documentos escritos (aunque no exclusivamente) más difundido tras los textos insertados en el propio html. Más innovador en estos tiempos de reducido ancho de banda -la media parece estabilizada en los 56k/s- son los formatos vectoriales, que logran un enorme grado de interactividad con el usuario, eficiencia dinámica e ínfimo peso final; Flash corona la cima del éxito en este segmento, logrando que incluso sus competidores más feroces, como Adobe, lo incluyan como opción de exportación en sus aplaudidas aplicaciones gráficas. Pero es, en todo caso, un tipo de archivo comercial, sujeto a derechos de autor; frente a esto existe la posibilidad de los gráficos SVG, bastante menos fabulosos pero toda una promesa para el futuro a medio plazo (a largo plazo podemos confiar en que, con la difusión del cable y adsl, se impongan medios de gran capacidad dramática y funcional como por ejemplo los entornos 3D reales; y es posible que Adobe Atmosphere tenga mucho que decir a este respecto).

Resulta curioso, cuanto menos, citar la lista de los conectores más usuales. Estas pocas empresas prácticamente monopolizan el mercado de la multimedia en Internet, y sin embargo, sólo falta echar un vistazo a una página de medios para descubrir la cantidad de extensiones y visores existentes. ¿Quién conoce Viewpoint? Quizás los usuarios de Netscape cuando se detienen a leer la página “about” de su navegador, y algún accidentado naufrago. Hace poco, de hecho, yo mismo descubrí un nuevo formato tridimensional de bajo peso, bien integrado con otras tecnologías como los próceres Flash y QuickTime; y el hecho es que parece prometer. Se llama Axel -.asx- y lo fabrica MindAvenue.com. En las páginas de exposición de su sitio web se muestran algunos ejemplos divertidos que incluyen interactividad.

Un modo de centralizar la búsqueda de nuevos formatos multimedia tan válido como cualquier otro es echar un vistazo al sitio de Netscape habilitado para tal efecto. Y, aunque hace aproximadamente un año que había visto cierta referencia a Alambik, no ha sido hasta ahora que he dedicado un poco de tiempo a leer sobre él. El resultado, una enorme sorpresa. Basado en scripts, posee unas posibilidades de dinamismo, interactividad con el usuario e integración con contenidos de flujo y archivos audiovisuales realmente llamativos. Hacía mucho tiempo que un software, o en general un tipo de documento, no me llamaba tanto la atención. El peso es minúsculo y permite hacer películas complejas, con movimientos tridimensionales -existen plug-ins gratuitos para 3D-Max que exportan a este formato-, banda sonora sincronizada e interacción real con el usuario -no se trata ya tan sólo de un espectador pasivo-. Sin embargo, a día de hoy no es un tipo muy popular y, de hecho, el buscador Google apenas devuelve unos pocos resultados para Alambik; más suerte e información hay, en todo caso, en idioma inglés. Es en definitiva un formato con mucho futuro -contando con que las grandes corporaciones le permitan respirar-, en la misma medida en que Future Splash tenía un gran futuro, y se realizó gracias a su conversión en Flash, una vez que Macromedia compró la empresa original. Más información en Alambik.com y demostraciones -requiere plug-in, claro- en The-demo.com. Sin duda que merece la pena. Asimismo existe un editor gratuito y versiones más complejas con precios especiales para estudiantes y en general miembros del colectivo educacional.

En fin, parece evidente no se trata de falta de ingenio de los fabricantes, enfebrecidos como están por hacerse un hueco en el fiero mercado de Internet.

De cualquier forma, la cuestión estriba en que la Red del futuro es cada vez más dinámica y participativa... y conviene subirse al carro cuanto antes, aunque sea a costa de incrementar la potencia de nuestros ordenadores una, otra, y otra vez. Ni Microsoft, experto mundial reconocido en estas artes de someter la computadora de sus usuarios, lo habría hecho mejor.

Autor

Gck

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