En vísperas de los primeros cierres de webs

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Con la llegada de marzo comenzará la definitiva ejecución de la ley Sinde en España.
28/02/2012 - Bajo el impulso de Estados Unidos, varios países de todo el mundo han ido presentando o adoptando normativas antipiratería como la ley Hadopi en Francia, la ley Sinde en España, la ley Doring en México o la ley Lleras en Colombia, con las que crear mecanismos de control del tráfico de contenidos en Internet.

A dos días del primero de marzo, una mezcla de sensaciones recorre las mentes de partidarios y detractores de la normativa antidescargas española, que tras dos años desde los primeros pasos en la tramitación de la ley y su correspondiente reglamento, ya están listos para ser aplicados de forma definitiva.

No obstante lo anterior, recientemente el Tribunal Supremo admitía un recurso presentado por la Asociación de Internautas contra la Ley Sinde, que pese a solicitar la suspensión del capítulo que regula el funcionamiento de la Comisión de Propiedad Intelectual no impedirá, si así lo decide el correspondiente órgano ejecutivo, su definitiva entrada en funcionamiento.

Es interesante señalar que el procedimiento de salvaguarda de los derechos de propiedad intelectual establecido en la Ley Sinde, crea unos mecanismos con capacidad para suspender o cerrar una web en un procedimiento exprés que ha sido duramente criticado por los partidarios de un Internet libre de control. En este sentido algunos grupos de activistas han creado una campaña en wertdeenlaces.net que pretende conseguir que el mayor número de websites (por ahora más de 200) enlacen con contenido protegido al objeto de poner a prueba la polémica norma antipiratería.

Como respuesta el gobierno ha mostrado su decisión de llevar a cabo la aplicación de la normativa atendiendo a su respeto por la legalidad vigente y cumplimiento con los oportunos compromisos internacionales.

Todo apunta que la definitiva ejecución de la disposición final cuadragésimo tercera de la Ley de Economía Sostenible (conocida por todos como la ley Sinde) no hará sino marcar el inicio de una nueva etapa de tensión entre quienes apoyan o rechazan la referida normativa.