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Ambas memorias compiten por continuar siendo o convertirse en el estándar para el almacenamiento de datos.
09/06/2008 - Varias circunstancias hacían pensar que los discos duros tradicionales estaban llegando a su fin con la aparición de las memorias de estado solido.

Los discos tradicionales generan mucho calor necesitando refrigeración, al tener partes móviles se vuelven lentos ya que tienen una barrera en cuanto al límite de velocidad, rotación del disco, numero de cabezas, etc...son ruidosos y sensibles a los golpes y los movimientos bruscos que pueden llegar a causar daños irreparables.

Las memorias de estado sólido o SSD utilizan chips de memoria y un controlador para gestionarlo. De esta manera el acceso a la información es mucho más rápido y directo, y al no usar motor de giro apenas se calienta, lo cual ayuda a tener una menor refrigeración, un mayor ahorro de energía y prolongación de la batería. Además al ser un chip tiene menor tamaño y es mucho más tolerante a los golpes.

Sin embargo los sistemas SSD son hasta la fecha más caros, tienen menor capacidad de almacenamiento y lo que es más preocupante son menos fiables que los tradicionales. Según señalan algunos informes la tasa de error que presentan los sistemas SSD es hasta 10 veces mayor que la de un disco tradicional, por lo que hasta que no evolucione esta tecnología con una nueva generación de SSD parece que así seguirá siendo.

A esta idea hay que añadir que los fabricantes de discos duros se resisten a perder su hegemonía y siguen trabajando en el perfeccionamiento y mejora de estos discos también llamados discos HD. Así se demuestra con el lanzamiento por Western Digital de un nuevo HD de alta gama a 10 mil RPM que consigue mantener el ruido en un nivel bajo y una temperatura correcta. Este nuevo HD, Velociraptor VR 150, se equipara en velocidad de un SSD. Además esta compañía ya esta trabajando en su próximo lanzamiento, un disco que funciona a 20.000 RPM.

Pese a lo señalado anteriormente parece que la industria de los sistemas de estado solido es imparable y solo es cuestión de tiempo que se equiparen en precio y fiabilidad, principales barreras para la definitiva estandarización de los SSD como dispositivos para el almacenamiento de datos.