Malos tiempos para Google

  • Por
Un tribunal australiano condena a Google por ofrecer anuncios falsos en lo que podría provocar una oleada de nuevas demandas.
04/04/2012 - Esta claro que ser líder en tu sector supone ser el objetivo de tus competidores, si a esta situación le añadimos el "agravante" de dominar el mercado con más del 75%, cada acción emprendida puede tener consecuencias fuertemente lesivas para la libre competencia.

En este sentido nadie duda que Google se encuentra en una posición privilegiada en el mercado de búsquedas y publicidad que muchos aspiran a alcanzar, pero que sin embargo supone a la compañía detrás el buscador más de un dolor de cabeza.

Tras ser demandada por publicidad engañosa en varios paises Google acaba de obtener su primer reves judicial en lo que podría convertirse en una espiral de demandas de consecuencias impredecibles.

El tribunal australiano que acaba de condenar a Google considera probado que la publicidad de la compañía falseaba la realidad en varios casos. De esta manera en un anuncio donde se podía leer "Honda.com.au" se llegaba a la página de su máximo competidor en Australia, CarSales, en lugar de a la web del fabricante de vehiculos a motor de origen japonés.

Esta deicisión judicial no solo daña el bolsillo de Google sino que la imagen de la compañía se ve comprometida ya que la sentencia ordena que el buscador corrija su conducta de publicar anuncios que no dirigen al usuario al sitio al que aparentemente apuntan. Esta práctica no solo se lleva a cabo en otros paises donde Google está presente sino que también es realizada por otros motores de busqueda.

Responsables del buscador han argumentado en su defensa que esta práctica no tiene que ver con ninguna acción de Google sino que está relacionada con la actividad de los anunciantes en Adwords.

Esta condena coincide con una investigación en Europa y Estados Unidos contra Google por violar la privacidad de los usuarios del navegador Safari al instalar (supuestamente) cookies en los dispositivos de dichos usuarios para rastrear sus hábitos de conducta con la intención de explotar comercialmente los resultados obtenidos.

La investigación en Estados Unidos está siendo llevada por la misma Comisión Federal que durante 2011 llegó a un acuerdo con Google para que no tergiversara los términos de privacidad de sus usuarios.