El elitismo de los navegadores web

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La noticia de que Opera dejará de usar su motor de renderización para usar el de Google Chrome ha despertado algunas preocupaciones.
 
Nos despertábamos el 13 de febrero de 2013 con la noticia de que Opera iba a dejar de dar soporte a su propio motor de renderización para empezar a usar WebKit, que es el de Apple y que usan otros navegadores como Safari o Google Chrome, y la noticia ha provocado cierto revuelo.

Ethan Marcotte, conocido por ser el primero en acuñar eso del Responsive Design, o Eric Meyer, especialista en CSS y conocido por su reset.css, usaban el humor, restándole importancia.

Mientras que Ethan incidía en la sorpresa del hecho, Eric apuntaba de una forma más ácida hacia la nula importancia de la noticia, dado el poco uso que tenía Opera en la comunidad global. No obstante, otros medios hablaban de un detalle preocupante, y es que no debemos olvidar que tras WebKit está Apple.

Muchos negocios y proyectos han tenido éxito precisamente por el sentimiento de ser exclusivos. Si ven “La Red Social” verán al creador de Facebook desarrollándolo partiendo del concepto de que, para entrar, debes recibir una invitación, y que la idea la obtuvo de otras personas, que querían una pequeña e íntima red social exclusiva. Apple es exclusivo en bastantes aspectos. Si quieres desarrollar para Apple te encontrarás pronto con algunos problemas e incomodidades que el código abierto no presenta. Tiene, obviamente, sus cosas buenas y sus cosas malas, y no es intención de este artículo explorar la batalla entre la gran compañía exclusiva y el open source, tan sólo quería resaltar que la exclusividad está ahí.

Por ello, porque no soy el único que lo piensa, algunos han levantado los brazos hacia el cielo rezando avemarías, temiendo que volvamos a tiempos oscuros y ¿olvidados? en los que el navegador de Microsoft, Internet Explorer, hacía y deshacía a su antojo. Sí, es cierto, lo que hizo Internet Explorer por la navegación web no es poco, indicó el camino por ejemplo al uso de JavaScript, y consolidó los primerizos días del navegador web, pero no fueron pocos los que se alegraban de que, Netscape primero, y Mozilla Firefox después, estuvieran ahí para vigilar al rey.

Porque lo malo que tienen los monopolios es que, al no haber competencia, no hay ningún filtro de calidad, ya que no hay alternativas que puedan ser comparadas para ver si efectivamente un servicio está bien dado no.

Loable, muy loable ha sido durante mucho tiempo el esfuerzo que puso Mozilla Firefox por destacar como navegador alternativo, lográndolo incluso, y acabando con los años de dominio total del navegador de Microsoft. Fueron tiempos interesantes, en los que IE comenzó a quedarse atrás al no adoptar la moderna actitud de Mozilla Firefox de, no ya actualizarse automáticamente, sino siquiera avisar de que dicha actualización estaba disponible.

Cuánto mal habrá hecho el que millones y millones de personas aún ignoren que IE, efectivamente, puede y debe actualizarse, que no tienen por qué sentir el deseo imperioso de sacarse los ojos al ver algunas páginas webs, obviamente no adaptadas a la versión 6.0 de tan “querido” navegador, ni el deseo de matar a alguien al descubrir que, tras horas y horas de búsqueda y lectura, abiertas muchas ventanas, el navegador decide mostrar un error sin solución que no permitirá recuperar lo que estabas viendo, obligándote a empezar de cero.

Firefox se actualizaba, renovando las versiones, e innovando, trayendo pestañas, y complementos y nuevos conceptos hasta entonces desconocidos, y consiguió lo imposible: ser una alternativa real.

Y claro, abierta la mina, todos son mineros. Google Chrome, con el soporte de Google, comenzó a darle duro, a ofrecer un servicio ligero y rápido, frente a la ineficiencia de consumo de RAM de Mozilla Firefox, problema que siempre prometían arreglar los chicos del zorro naranja, y, siguiendo la estela de los chicos de código abierto, creó otra potente alternativa, alejando al destierro los tiempos en que solo un navegador poseía las llaves de la ciudad. E incluso mejoró cosas, como una mayor frecuencia de actualizaciones, después copiada por Mozilla Firefox pensando que ésa, y no otra, era la razón de que empezará, él que había sido el primer rebelde, a perder porcentaje de uso frente a los nuevos tricolores cowboys de la ciudad.

¿Qué pasa ahora? Pues pasa que durante muchos años todos los desarrolladores web hemos tenido que sufrir a suegros, tíos y abuelos con sus versiones antiguas de Internet Explorer navegando como pueden, y hemos tenido que irles actualizando las versiones. Por no hablar de los clientes que se quejaban de que cierta web no se veía en la ínclita versión 6.0 de IE. Todos estos años Microsoft ha apostado por un punto de vista conservador, que ha ido perjudicándole progresivamente según hemos ido viendo que otros navegadores más modernos permitían ciertos avances, por ejemplo en CSS, indudablemente atractivos. Sí, es una lata que haya que acudir a hacks, a shivs, y demás códigos de parches para que lo que con facilidad se ve en otros navegadores, en Internet Explorer haya que meterlo casi a empujones. Como también es cierto que la pluralidad de navegadores ha ocasionado el que la poca estandarización de las propiedades CSS nos haya obligado a declarar por triplicado (si no queríamos incluir el o-, cosa que ya no haremos) para que un atributo se ejecutara en los tres navegadores más usados.

Eso pasa; que Internet Explorer, hasta la llegada de su versión 10, ha dado muchos problemas y muchos quebraderos de cabeza, frente a la simplicidad con la que otros navegadores han acogido gustosamente esas propiedades que, siendo tan sencillas, ayudaban mucho al desarrollador a embellecer su web.

Recordemos el viejo chiste de que Internet Explorer tiene una utilidad extraordinaria: servir para bajarse Mozilla Firefox.

Diablos, entonces...¿qué queremos? ¿Queremos que haya solo un navegador importante, que sea el que diga cómo son las cosas, para evitar tener que buscarnos la vida insertando códigos que funcionen como parches, pese a la escasa calidad que pueda tener ese navegador? ¿O preferimos el pluralismo de los navegadores, compitiendo entre ellos por mejorar y otorgando con ello mejoras al usuario medio, pese a que el poco consenso existente entre ellos vuelve a plantear, aunque sean distintos, quebraderos de cabeza?

Ambas épocas, la del capitán azul, y la de los tres capitanes, nos conducían por mares que tenían sus playas de arena blanca y sus tormentas tropicales. Ambas épocas tienen sus cosas buenas y sus cosas malas, pero hay una cosa clara que no queremos.

Imposición.

No queremos que un navegador nos diga cómo tenemos que hacer algo, si pensamos que podría hacerse diferente, y mejor. E igual que nos quejábamos de los problemas de Internet Explorer, deberíamos tener mucho cuidado con esas webs que, escudándose en su mayor calidad y ante la ausencia de los efectos prometidos en su descripción, aluden a que, vaya por Dios, tu navegador resulta que no usa WebKit, por lo que es indigno. Esas webs que indican que sólo se ven bien en Google Chrome.

¿Acaso no estamos reviviendo los viejos fantasmas monopolistas? ¿Cómo puede ser que después de lo que hemos logrado, después de conseguir que haya más que un navegador dominante, consiguiendo con ello una competencia que a largo plazo beneficia al usuario, resulte que vamos a tener de nuevo a un motor de renderizado ejerciendo posiciones dictatoriales al ser el motor de tres de los cinco navegadores más usados?

¿Todo el esfuerzo alternativo de Mozilla Firefox fue en vano? ¿La progresión de Google Chrome también lo ha sido, nos ha engañado mostrándose como un navegador moderno, tolerante, para ahora pillarnos y capturarnos diciendo que su material es el mejor, obligándonos a no usar el restante?

Quiero pensar que no, que hemos aprendido. Que IE ha aprendido que debe arriesgarse a tomar posiciones un poco menos conservadoras, cuando todos los demás han estado usando un Ford mientras él seguía usando un carruaje de caballos. Quiero pensar que Mozilla Firefox está orgulloso de haber sido el Neo que le ha abierto a los usuarios el camino de la alternativa, y quiero pensar que Google Chrome, que ha sido el alumno aventajado que ha pensado eso de “sí, él ha sido el primero pero yo puedo hacerlo más rápido y mejor” no quiere convertirse en el nuevo ojito derecho del profesor, ese alumno que acapara los elogios e impide a los restantes alumnos progresar.

Ethan Marcotte tuitea: “-webkit and forget it “.

Autor

OldMith

Desarrollador Web. jQuery. Responsive Design. Wordpress. Friki por naturaleza.

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Comentarios

Sergi

26/2/2013
Error
Ethan Marcotte es chica, se confundieron al redactar

Ghin

26/2/2013
Buen Articulo
Buen articulo, pero algo tarde, esto ya se venia venir, desde que entrabas a google.* y veíamos el mensaje de "descargue google chrome, el navegador mas rápido de la web" cuando aun no estaban entre los mejores con muchos bug y fallas por arreglar ya aseguraban eso, ahora que están mas cerca de serlo, con mayor razón la web ya les pertenece, esperemos que no sea el principio de un nuevo monopolio en la web, solo faltaría que Firefox se cambie a webkit y seria todo.

flpespinoza

15/3/2013
Para Sergi
la última vez que vi a Ethan Marcotte seguía siendo varón, tal vez en estos días decidió dar un cambio radical a su vida

lima mary

13/1/2014
opera
Es muy cierto que la exclusividad que se enfrentó por el desarrollador de la aplicación está aumentando día a día. Cada plataforma no es de código abierto, es sin duda una de las principales preocupaciones. Y es sorprendente ver que el motor de renderizado se shutted por la ópera.